Foto: Dporteando Web / Enrique Martínez
Por: Danely Arrieta
Pachuca de Soto, Hidalgo, México a 3 de Mayo del 2026.- El Estadio Hidalgo fue testigo de una de esas noches donde la jerarquía y el peso de la localía se fusionan para escribir una remontada memorable. Las Tuzas del Pachuca, heridas tras el 2-1 sufrido en la ida, saltaron al césped con la determinación de quien se sabe superior en su feudo. El objetivo era claro: anular la ventaja de Chivas y reclamar su lugar en la antesala de la final.
Desde el silbatazo inicial, el dominio hidalguense fue asfixiante. La resistencia de las rojiblancas, que apostaron por gestionar su ventaja mínima, se desmoronó ante la intensidad local. El primer golpe de autoridad llegó por conducto de Nati Mauleón, quien con una lectura impecable del área envió el balón al fondo de las redes, encendiendo la chispa de la esperanza en las gradas y empatando el global de forma momentánea.
Con el impulso anímico a su favor, apareció la figura de siempre; Charlyn Corral, con la frialdad que solo tienen las leyendas, firmó el 2-0 definitivo que puso el 3-2 en el marcador global. Chivas intentó reaccionar, pero se topó con un bloque defensivo sólido y una media cancha de Pachuca que no regaló ni un centímetro de espacio.
Al final, el Rebaño se despide con la frente en alto, pero las Tuzas confirman que su arsenal ofensivo es el más temido de la liga. Con este triunfo, Pachuca sella su boleto a las semifinales, donde las esperan las Rayadas del Monterrey. Se viene un duelo de potencias que promete paralizar el fútbol femenino nacional.